martes, 20 de febrero de 2018

Viviendo en el Mesozoico con Yasuda Kanako

Yasuda Kanako es una joven artista japonesa nacida en 1990 en Kioto, aunque ahora reside en Osaka. Estudió en la facultad de Ciencias de la Shinshu University de Nagano, y aunque le apasionaban la geología y los dinosaurios, no pudo continuar su carrera investigadora en este campo. En 2016, decidió retomar esta pasión por las faunas del pasado y comenzó a dibujar dinosaurios y reptiles extintos. Lo que comenzó siendo un pasatiempo, se convirtió en trabajo y empezó a realizar encargos como ilustradora profesional. Por otro lado, en 2017 abrió el Café Atelier en Osaka, un espacio creativo en el que ejerce de administradora y gestiona diferentes actividades culturales. De esta forma, compagina estas dos labores y ayuda a jóvenes emprendedores a llevar a cabo sus iniciativas en hostelería. Nosotros nos vamos a centrar en su vertiente pictórica y vamos a dejar por aquí una selección de su obra relacionada con los reptiles mesozoicos.








lunes, 19 de febrero de 2018

Poncho Pilates (Charlie Charmer) (y II)

(Resumen de lo publicado: El monstruo del bosque, un feroz pelecanímimus se aproxima a Poncho con las fauces abiertas. Nuestro protagonista se prepara para el fin)


- ¿Dónde está el rey? –dijo la bestia.

- El… rey. No sé –contestó lánguido el coleóptero, abriendo un solo ojo, en espera de la dentellada que acabaría con sus preocupaciones.

- Qué raro… suele ser puntual.

- ¡Salve, Toribio! –dijo un todavía púber iberonepa al que portaban en un baldaquino, rodeado de una cohorte de chinches vestidos con suntuosas capas y ostentosos sombreros de fieltro.

- Ah, estás aquí. Ya decía yo…

Poncho no lograba comprender que se pudiera dialogar como si tal cosa con un monstruo al que cada día se debía rendir tributo de sangre. Por muy educados que fueran los nipas, aquello excedía claramente cualquier regla de cortesía.

- ¿Me has preparado ya el almuerzo de hoy? –continuó el pelecanímimus.

- Pues, verás. La población reclusa se ha reducido drásticamente, pero aún tenemos algún delincuente común en los calabozos…

- No perdamos el tiempo con cháchara, entonces. Ya es bastante desagradable toda esta situación –dijo Toribio, sacudiéndose el fango de las patas para volverlas a introducir en el mismo sitio.

Puesto en pie sobre su mínimo hábitat insular, el empresario asistía atónito a aquella surrealista discusión sobre política penitenciaria, sin dar crédito a cuanto oía. Los humores digestivos con que la cercana respiración del dinosaurio le había obsequiado debían tener efectos psicoactivos y estaba alucinando.

- Es que creo que hoy podemos ofrecerte una opción mejor –dijo el joven monarca.

- Tú diras.

- Hay un tipo de violencia que se ejerce de modo manifiesto sobre los semejantes –tomó la palabra el chambelán, que ejercía de valido, ante la mirada solícita de su soberano- y otra subrepticia, más difícil de focalizar pero cuyos efectos son aún más devastadores.

- ¿Qué quieres decir?

- El capital oprime a los trabajadores, sometiéndoles a su mandato imperativo, ya que la única alternativa que resta a la esclavitud es el hambre. Este escarabajo es un explotador que nos tiene subyugados ante la perspectiva del paro, pues nuestra tierra es pobre en recursos y carecemos de toda industria…

- Pero, ¿qué estás diciendo, desgraciado? –dijo Poncho, cuyo caparazón estaba tomando un poco saludable tono bermejo- Eso no es verdad. Yo siempre he mirado por el bien de este pueblo. No estaría aquí si no…

- Tenemos testigos –le interrumpió el chambelán.

Judas surgió de su escondite, tras la comitiva real. Atraída por el rumor de que la víctima propiciatoria de aquella jornada no sería un belostomátido, la gente empezaba a asomar por los alrededores, con cierta cautela pero mayor curiosidad.

- Cuanto ha dicho Su Señoría es cierto, señor –afirmó Judas-. Soy el encargado de la gestión del gimnasio del señor Pilates, conforme a sus instrucciones, que son, en resumen, maximizar beneficios y minimizar costes. Solo le preocupa disfrutar de sus extractos bancarios.

- ¡Judas! –le espetó el coleóptero- ¿cómo puedes soltar tal sarta de mentiras y quedarte tan ancho? ¿qué te han prometido? ¿acaso quieres quedarte con el negocio de esta forma tan vil? Podrías habérmelo dicho, te lo habría traspasado. Ya estoy viejo y cansado, y sabes que estaba empezando a pensar en retirarme...

Toribio el pelecanímimus asistía a aquel espectáculo insólito, algo desorientado por el curso de los acontecimientos. Miraba a unos y a otro sin terminar de comprender lo que estaba pasando. La gente había comenzado a formar un corro y cuchicheaban sin pudor, olvidando su tradicional sentido de la urbanidad.

- Señor –continuó Judas-, de todos es conocido cómo hacen su fortuna los escarabajos peloteros. Empleados por los banqueros saurópodos, se encargan de separar sus gastrolitos, nuestra moneda, del resto de los desechos procedentes de su digestión con los que hacen esas gigantescas bolas que almacenan en sus despensas y no declaran a Hacienda, al considerarse residuos sin valor en la normativa numismática. No conformes con este alegal pago en especie y el sueldo que tienen asignado, camuflan entre los excrementos pequeños gastrolitos, los más valiosos, que ingresan en paraísos fiscales o invierten en empresas que les hagan aún más ricos.

- No puedo hablar por mis semejantes –dijo Poncho con la voz quebrada bajo la atenta mirada de la multitud, expectante-, pero yo jamás he robado un gastrolito. Aún siendo cierto que la legislación fiscal no grava las bolas con las que alimento a mis hijos, esto no debe atribuirse sino a quien hace las leyes. Aunque quisiera declarar su valor, la Administración Tributaria no les daría ninguno. Mis inversiones han sido siempre fruto del esfuerzo y del ahorro. Comencé con un pequeño gimnasio en un cuartucho en el que apenas cabían cuatro o cinco clientes, con la intención de que mis conciudadanos redujeran su nivel de colesterol y de que mis hijos no tuvieran que dedicarse a la desagradable misión de escarbar entre los restos de los saurópodos…

- Ahora nos vas a contar que no te gusta la mierda…

- Pues claro que me gusta, ¿a quién no? –el pelecanímimus torció el gesto. Aquellos comentarios contribuyeron un poco a calmar su voraz apetito-. Lo desagradable es encontrar a compañeros aplastados por las pisadas de algún saurópodo despistado o que el resto de especies te señalen con el dedo acusándote sin pruebas de apropiarte de lo ajeno. Mi método de gimnasia tuvo una aceptación inmediata y casi me vi obligado a ampliar las instalaciones. Me sonrió el éxito y ahora dispongo de una cadena de gimnasios que me permite vivir holgadamente, pero no he conseguido mi objetivo. Ninguno de mis hijos se ha mostrado interesado por el negocio y solo piensan en divertirse.

- El señor Pilates me readmitió en la empresa cuando intenté establecerme por mi cuenta y fracasé –dijo una voz entre la muchedumbre.

- A mí me siguió pagando cuando me lesioné una pata y tuve que guardar cama tres meses –dijo otro-, aunque pude oír a Judas decirle que no era “un buen precedente”. Siempre se ha portado bien con nosotros.

Judas enmudeció y retrocedió intentado evadirse entre la masa, pero un alguacil le retuvo, agarrándole por el protórax.

- ¡Basta ya! –gruñó Toribio, provocando el mutismo inmediato de los congregados-. El trato era un reo al día, ¿dónde está?

Al rey comenzaron a temblarle las patas. El chambelán dio una orden al oficial más cercano, que marchó inmediatamente al calabozo.

- ¿Acaso os podéis hacer una idea de lo que supone para un depredador de más de dos metros reducir su ingesta de proteínas a un mísero insecto diario? Hace años que padezco insomnio porque mi estómago ruge rabioso toda la noche. He intentado hacerme vegetariano, pero cuando tomo mucha verdura las tripas se me revuelven y acabo descompuesto. Tengo una halitosis que a mí mismo me produce repugnancia, fruto del lamentable estado de mi sistema digestivo. No puedo vencer a mi naturaleza, por más que quiera. Deberíais estar agradecidos de que no devore toda vuestra colonia para satisfacer mi apetito, en lugar de llamarme monstruo...

- Señor, nosotros no… -dijo el reyezuelo.

- No me interrumpas. La naturaleza también me ha dotado de un oído extremadamente fino. Trato de ignorar vuestras ofensas y me limito a intentar ser coherente con mis ideas. Pensaba que érais una sociedad avanzada, que podíamos colaborar, liberándoos de los especímenes más dañiños, pero veo que no dudáis en traicionar vuestros principios en cuanto veis que podéis obtener provecho de ello ¿Qué tipo de moral es ésa?

- Señor, aquí está el reo –dijo el alguacil, estirando las antenas marcialmente.

Al infortunado chinche que le acompañaba gimoteando, cargado de cadenas, las patas no le respondían y el oficial debía fustigarle para que avanzase. Apenas era un crío.

- Tiene razón –dijo el valido real-, nosotros no somos quien para decidir cuál será la víctima más adecuada para el sacrificio. Puede devorar a este ladronzuelo incorregible, que cree que puede tomar lo que desee del almacén de larvas de libélula con la mera excusa de dar de comer a sus huérfanos hermanitos, apenas unas ninfas, o al rollizo empresario preso de ese islote, que se ha enriquecido con la excusa de acabar con el sobrepeso de sus semejantes, cuando basta verle para comprender que no es el más indicado para hablar del asunto. Hágase su voluntad, nosotros nos lavamos las patas en la charca.

El preso se desmayó y su guardián se vio obligado a sujetarlo entre sus patas para evitar que cayera al suelo. Poncho revivió el final que había previsto al ver llegar al terópodo, aunque esta vez no estaba tan seguro de que hubiera valido la pena. Desplegó los élitros y trató de agitar las alas, pero el barro se había secado y no pudo despegarlas del tórax.

El pelecanímimus estiró las suyas y las volvió a recoger. Crujió el cuello, torciéndolo a ambos lados, meneando de forma cómica la cresta y la bolsa bajo el pico. Dio un par de pasos al frente y, al removerse el lodo, quedaron al descubierto un par de peces teleósteos que salieron disparados para volver a sumergirse entre el fango, lo más lejos que pudieron.

- Ya he tomado una decisión –dijo.

El joven rey suspiró aliviado y su valido le dirigió una mirada cómplice, pavoneándose de su capacidad diplomática. El monstruo abrió sus fauces y los devoró a ambos del mismo bocado. Después siguió con todos los consejeros, alguaciles y el resto de oficiales. La multitud emprendió la carrera, aplastándose unos a otros en la estampida. Unos se sumergieron, otros salieron volando. En cuestión de segundos, tan solo quedaban en la escena el joven delincuente desvanecido, Poncho y Toribio, que se acercó a él con los restos de las patas de los hemípteros aún colgando entre los dientes, chorreando sangre. La bolsa bajo su pico estaba repleta de provisiones.

- No deberías preocuparte por el comportamiento de tus descendientes –dijo el pelecanímimus, entre eructos de satisfacción-. A fin de cuentas, solo siguen los instintos de su especie. Y tú, como yo, no nos hacemos ningún bien tratando de esquivar nuestra naturaleza. Jubílate y disfruta de lo que has conseguido con tanto esfuerzo.

- Siempre les tuve presentes. No es tan sencillo. Pero lo intentaré.

- Ha sido un placer. No es habitual encontrar a gente íntegra.

- Lo mismo digo.

- Una última cosa…

- ¿Sí?

- ¿De verdad está buena la caca de saurópodo?

- Aunque sea tirar piedras contra mi tejado, mejor sigue tu instinto. Cada uno está hecho para lo que está hecho. Ademas –esbozó una sonrisa-, no quisiera tener que competir por el alimento con alguien de tu tamaño.

- Jajaja. Sí, tienes razón. Salud, amigo.

- Salud.

El pelecanímimus se internó en la foresta aprovechando la ruta que había abierto en su llegada. Desde la charca podía escucharse el eco de una cancioncilla popular que iba gorjeando hasta que se perdió en la espesura. Poncho puso sus alas en remojo para ablandar el barro, frotándolas delicadamente con las patas traseras. “Cuando me vea mi mujer llegar con estas pintas…” Entonces, pensó que había llegado la hora de emprender aquel viaje de novios a Gondwana que no pudieron hacer en su momento. Las nubes habían desaparecido y el sol brillaba con fuerza en el centro de la bóveda celeste.

CHARLIE CHARMER

viernes, 16 de febrero de 2018

Los juguetes de dinosaurios, más peligrosos para los niños que otros juguetes, según la MADTFCIOCLLC

Mucho ojo a la noticia publicada hace algo más de un año por IFLScience (11 de enero de 2016):

Los juguetes de dinosaurios, más peligrosos para los niños que otros juguetes, según la MADTFCIOCLLC



La MADTFCIOCLLC (Moms Against Dangerous Toys For Children In Our Communities, LLC, que traducido sería algo como Madres Contra los Juguetes Peligrosos Para Niños en Nuestras Comunidades, S.L.) ha lanzado la lista de los juguetes más peligrosos para los niños, y no es extraño que la lista esté llena de juguetes de dinosaurios. Las criaturas satánicas imaginarias que algunos fabricantes han decidido que son juguetes estupendos, se sabe desde hace tiempo, que no solo asustan a algunos niños, sino que incitan a la violencia y provocan ira en otros niños. La exposición a estos juguetes probablemente sea la causa de la mayoría de los problemas de conducta que se observan en los adolescentes y puede provocar graves problemas en la edad adulta.

MADTFCIOCLLC (Moms Against Dangerous Toys For Children In Our Communities, LLC) es una organización dedicada a garantizar que nuestros niños tengan entornos llenos de juguetes seguros y no violentos que promuevan buenos valores, fomenten la amabilidad y representen salud. Los dinosaurios no entran en esta categoría

Por el bien de nuestros hijos, MADTFCIOCLLC está tomando cartas en el asunto y ha dicho que ya es suficiente. Su lista de juguetes más peligrosos es un catálogo creciente de algunos de los peores juguetes para niños de todas las edades. Las mujeres de MADTFCIOCLLC no se sorprendieron al descubrir que los juguetes de dinosaurios son los peores de todos, causando más sustos y más lesiones que cualquier otro juguete en el mercado. "Realmente, queremos echar a estos peligrosos juguetes de dinosaurios de la estantería de nuestros hijos por su seguridad", dijo la portavoz de MADTFCIOCLLC, Kim Butters.

Entre los juguetes considerados más peligrosos, se incluye un juego de investigación con dinosaurios que anima a los niños a promover la dinomentira, huevos que albergan temibles dinosaurios en su interior y "juguetes" guardianes con sensores de movimiento y "5 poderosos rugidos" que rugen a la gente y alerta a los delincuentes juveniles de que los adultos se están acercando.

"Jurassic Park lo empeoró"
Con el aumento de la popularidad de Jurassic World recientemente, no es una sorpresa que los peligrosos juguetes dinosaurianos hayan regresado. Y siguen inundando el mercado de juguetes con una venganza.

"Hemos estado varios años con todos esos juguetes de dinosaurios practicamente eliminados de los estantes", dice Butters, que se encuentra en una pequeña comunidad en las afueras de Toledo, Ohio. "En varios distritos escolares de Ohio, MADTFCIOCLLC ha eliminado completamente a los dinosaurios de los planes de estudio en el colegio. Lo que hemos comprobado aquí es que la mayoría de los niños de la zona elegían otros juguetes más sanos para jugar. Pensamos que eliminar a los dinosaurios de su plan de estudios ha jugado un papel muy importante en eso".

Esta foto sin fecha muestra unas garras de dinosaurio diseñadas para que las utilicen niños de tan solo 4 años. Estas garras están diseñadas para que los niños las usen para causar lesiones en los ojos y en la cara a sus amigos y familiares

Pero Hollywood mostró su peor cara, y los niños de Ohio y del resto del país, están siendo atacados. "Antes, la propaganda hollywoodiense no se les metía en la garganta a diario", dijo Butters. "Jurassic World lo ha hecho mucho peor. Ahora casi todos los niños lo ven en la juguetería. Y es frustrante".

Los dinosaurios son peligrosos
Un Indominus rex que tritura, un Tyrannasaurus rex que pisa y golpea y una línea de juguetes plásticos que muerden y aporrean lanzados bajo la marca Jurassic World renuevan la idea de que pelear y morder no solo es aceptable, sino que también es alentador.

En octubre, tres niños fueron suspendidos de la Escuela Primaria Oaklawn en Boise, Idaho por pretender ser dinosaurios y morder a otros niños. En Eerie, Indiana, en julio, un grupo de niños de cuarto grado fue enviado a la sala de emergencias después de que un juego de dinosaurios con "garras y mordiscos" provocase heridas a varios de los niños.

MADTFCIOCLLC espera que puedan establecer una diferencia en las vidas de niños como estos al asegurar que la influencia de los dinosaurios en sus vidas sean eliminadas para siempre.

Después de asustarse innecesariamente por imágenes y sonidos de dinosaurios violentos a manos de su supuesto padre querido, y después de gritar en vano "papi" varias veces en busca de ayuda, este niño responde con escepticismo a la declaración de su padre de "te amo" y la duda es evidente en su cara

Sin embargo, es necesaria más que una guerra contra los juguetes para sofocar la industria masiva basada en mentiras. Y MADTFCIOCLLC entiende que el trabajo que están haciendo es solo parte de la solución. El Museum Industry Complex (MIC, que traducido sería el Complejo de la Industria de los Museos) tiene un gran interés en mantener a los dinosaurios en la vanguardia, y se esforzará de forma concertada y organizada para marcar realmente la diferencia.

"Es ahora o nunca", suspiró Butters. "Los niños crecen rápido y antes de que te des cuenta, el daño ya está hecho.



Esto no es más que una traducción cochambrosa de la noticia en inglés. Para ver la fuente original, pincha aquí. Ah, y para los que no lo sepan, IFLScience (Infallible Foundation Longevity Science) es una página satírica de ciencia. Así que, aunque a lo mejor no hacía falta explicarlo, esta noticia "probablemente" sea de coña...

Me lo chivó Magnetosopelane. ¡Gracias!

jueves, 15 de febrero de 2018

I Left My Heart in...

Hace poco ya veíamos por aquí parte del trabajo de David Orr junto a su pareja Jennie Orr en Blue Aster, el estudio de diseño e ilustración que han creado en Bloomington (Indiana, Estados Unidos). Como comentábamos, Orr es uno de los integrantes del blog "Love in the Time of Chasmosaurs" y tiene una prolífica obra como paleoilustrador. Hoy queremos destacar su serie "I Left My Heart in..." en formato camiseta, en la que hace un viaje a través de diferentes periodos geológicos. Puedes conseguirlas por algo más de veinte dólares en la web de Studio 252MYA:








miércoles, 14 de febrero de 2018

El arcoíris mesozoico de Windy Flamingo

Windy Flamingo, cuyo verdadero nombre es Tasha Mukanik, es una ilustradora de Alberta (Canadá). Desde 2014, lleva publicando semanalmente el cómic "The Sanity Circus" en la web SSP Comics, de la que es fundadora junto a otros compañeros. Además, es frecuente verla compartir ilustraciones con referencias dinosaurianas en su Tumblr o su DeviantArt. Entre sus últimos dibujos destaca esta serie de grupos faunísticos mesozoicos, que unidos, dan lugar a un arcoíris. Ahí lo dejamos:






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